La Negación de Dios
La negación de dios
Por: Justin Stuart Sánchez Baltazar
Una primera actitud, antesala del ateísmo, fue la renuncia a encontrar una respuesta a los grandes interrogantes. Se llegó a afirmar que el ser humano carecía de la capacidad de conocer mediante la razón verdades que fueran más allá de lo sensible, de lo que podemos tocar y ver. Esta postura se denominó agnosticismo
El agnóstico no niega que Dios exista, como hace el ateo, pero afirma que su existencia no puede demostrarse y que, aun en el caso de que existiera, sería un ser tan lejano al hombre que no afectaría a su vida.
Actualmente, tanto el ateísmo como el agnosticismo han dejado de ser posturas teóricas. Ya no interesa responder a las grandes preguntas que el ser humano siempre se ha planteado. Estas posturas adoptan hoy dos actitudes fundamentales
Con frecuencia resulta difícil hablar de Dios cuando se tiene delante el peso de un drama como el reciente terremoto en Ecuador o en Italia. Probablemente el sufrimiento, el sufrimiento de los inocentes, es la objeción de mayor peso que los hombres han presentado y presentan también hoy contra Dios. Pero no es la única razón: la imagen que el cristianismo tiene del mundo aparece hoy como incompatible con las afirmaciones de la ciencia y los desarrollos de la técnica, y su doctrina poco menos que es considerada como perjudicial superstición. Por otro lado, el creciente endiosamiento del mismo hombre, y de su libertad, le ha llevado muchas veces a no plantearse ni tan siquiera la cuestión de Dios: muchos hombres han aprendido a vivir, sencillamente, al margen del problema.
Aunque veremos las características de ciertos autores, se puede decir que los ateos tienen en común el rechazo de toda forma de ser absoluto, de ser trascendente y de ser misterio divino. En realidad, se trata de los rasgos con los que la filosofía de la religión caracteriza, precisamente, la experiencia de Dios: Él representa un nuevo umbral ontológico (un nivel de ser distinto y superior); Él es el ser por excelencia, realidad plena y absoluta; Él es, en fin, misterio tremendo y fascinante que desborda los límites de la razón.
*Para concluir esta sencilla aproximación hay que observar que no siempre el ateísmo implica una elaboración teórica y sistemática, en la que se refutan las tesis teístas con argumentos de sólida estructura filosófica, o echando mano de las afirmaciones incuestionables de la ciencia o, simplemente, recurriendo a las diversas actitudes ante una existencia encerrada sobre sí misma. Muchas veces el ateísmo responde a la postura práctica de una vida cotidiana como si Dios no existiera; se trata de vivir prescindiendo de semejante hipótesis y comprobando que en el día a día resulta, en efecto, innecesaria. Ya sea indiferencia, ya insensibilidad para otras cuestiones, ya negación más o menos consciente, lo cierto es que son muchos los que han hecho del bienestar el verdadero objetivo de su vida, y del tener la única religión. En los próximos textos nos detendremos algo más en los diversos argumentos del ateísmo.

excelente trabajo
ResponderBorrarEs importante saber que Dios si existe
ResponderBorrarLa negación de Dios es un tema que muchas personas que perdieron la fe practican hoy en día.
ResponderBorrarUn tema con relevancia y mucha certeza, las personas no deberían de negar a nuestro padre amado y misericordioso ya que él nos ha dado el buen camino y nos aleja siempre de todo mal.
Excelente trabajo por cierto.
Muy interesante, de hecho en la actualidad hay muchas personas que se cansan de buscar respuestas y se van a la facil, conviertiendose en agnósticos. Pero nosotros debemos tener una fe firme en todo momento.
ResponderBorrarSiempre debemos creer en Dios y nunca debemos de dudar en el
ResponderBorrarSiempre estar de la mano de Dios, porque el es quien nos protege de todo mal.
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